Al final de todo sólo queda eso: recuerdos. En tu cabeza, en
la suya.. detalles que ya a penas se recuerdan, pero que cuando te pones a
pensar conseguis recordar y te reís, te reís porque te da gracia haber
olvidado esas pequeñas cosas que son las que te hacen vivir día a día, un
pequeño beso, una pequeña sonrisa.. el amor es el combustible de nuestro
organismo delicado, que, como todo, en exceso es perjudicial pero es necesario.
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