jueves, 30 de mayo de 2013

Un tiempo atrás

Todos estuvimos en ese lugar en donde las cosas eran mucho más lindas. Nunca el mundo fue un lugar tan grande, tan imponente, lleno de sorpresas y lugares que conocer. Nada nos sorprendía tanto como viajar y ver otro barrio o conocer otras calles. Cada partesita que formaba tu casa era una historia nueva a la que la propia imaginación te invitaba a formar parte. Las personas que te rodeaban parecían no tener defectos. No ocultaban cosas, no tenían actitudes decepcionantes, no te hacían sufrir salvo cuando el juego inventado no salía como vos lo habías planeado. No teníamos miedo a mostrarnos tal cual somos ni a poner trabas a la espontaneidad, porque la opinión del otro no tenía mucha importancia. ¿El "qué dirán"? ¿Qué es eso? ¿Con qué se come? La gente adulta no esperaba a que te portaras de acuerdo a la moral o a la ética. Tal vez a la moral sí.. Pero de todas maneras esos errores eran aceptables, siempre que aprendieras después.
No te sentías protegido? Nada malo podía pasarte, nunca. Había algo que te rodeaba que impedía que fueras infeliz. Porque la vida siempre te golpea, desde el momento en que salís de la panza y se activa tu sistema respiratorio. Dicen que es un dolor terrible, pero gracias al cerebro los hombres tenemos la capacidad de olvidar. De todas maneras, la infelicidad era totalmente ajena a vos. Las cosas que hacías no necesitaban un justificativo, no todo tenía un porqué, lo hacías y listo. Sencillo.
Sabíamos encontrarle lo hermoso a esos pequeñísimos momentos cotidianos. La leche chocolatada en la mamadera a la mañana y tu mama llevándotela con una sonrisa, los padrinos mágicos, Tom y Jerry, ayudarle a lavar el auto a tu papá y terminar lavándote vos, o la compañía de un amigo.. Sí, todos eran amigos. Ninguno estaba tan corrompido como ahora. Ellos no tenían la necesidad de reflexionar en abrirse o no con vos, porque nadie los había desilusionado ni les había fallado. Ni ellos ni vos mismo ibas a darle tantas vueltas al asunto, porque después de todo nadie actuaba por interés ni por falta de escrúpulos, por comodidad o por locura temporal. Todos éramos sinceros, por más vueltas y complicaciones que tuviera la condición humana. Todo nos sorprendía, todo era nuevo y nos maravillábamos por descubrirlo.. Dónde quedó todo eso? 

martes, 14 de mayo de 2013


Te devuelvo cada beso que me diste, la sonrisa de cada dia, el primer brindis desconociendo todo eso a lo que un día llegamos. Te devuelvo las estrellas envueltas que una noche de febrero me regalaste, las fotos infinitas que a veces tanto nos costaron. Te entrego entrego mis dolores, de esos que a causa tuya mi alma se lleno y de poco la volviste un invierno permanente. Te devuelvo la colección de ciudades que nos vieron abrazados y también la noche en que me prometiste que nunca me ibas a dejar. Te devuelvo mis dudas en tardes de verano cuando todo parecía acabarse y vos me mirabas diciendo que no había por qué estar mal. Te devuelvo esos celos que me angustiaron más de una ves.. Te devuelvo tu sinceridad que unos días atrás ya no olía de la misma manera. Te devuelvo el coraje que ya no me alcanza para volver a vos. Te devuelvo las ganas de ver la película a la que no alcanzamos a ver. Te devuelvo tus cartas con mala letra que me dabas cada tanto. Te devuelvo el olor de tu piel que no arranca de mi abrigo. Te hago entrega de mis luchas oxidadas con el tiempo, del brillo de mis ojos cuando frente a vos pronunciaba te amo. Te devuelvo cuatro años que junto a vos viví, que hoy sin más que hacer, acaban. Te devuelvo lo que no tengo, lo que no me queda, lo que alejabas de mí, lo que arrancaba de vos, la irónica manera de vernos justo ahora. Te devuelvo este cansancio, los puntos suspensivos que hoy ya no quieren continuar. Te devuelvo este rápido final que ni siquiera lo permitiste desvanecer.. Te devuelvo en orden la lista de planes que con el tiempo se acumularon en mi memoria. Te devuelvo las ataduras, las tuyas, las que a mi me imponías. Te devuelvo los mensajes justo cuando me acomodaba a dormir, pero qué importaba cuando lograbas la más tierna interrupción. Te devuelvo lo que fuiste conmigo, tus huellas dejando rastro, te devuelvo eso que sos ahora, que no conozco. Te devuelvo a vos, ese pedazo de corazón que por tanto tiempo desprendí de aca. Te devuelvo mi ausencia permanente, mi seguridad frente a vos, mi confianza, mi auto-respeto, mi almohada llena de ilusiones y lágrimas. Te devuelvo estas promesas que nunca quise perder, en las que me aferraba día y noche. Te devuelvo la ilusión que nunca renovamos.  Te devuelvo mis letras que un día hablaron de vos, y de mí.
Te entrego este momento que tanto quisimos prolongar y llego, no hay más que hacer, sólo decir gracias y adiós, aunque en esa frase se te vaya la vida, se te vaya el amor.